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AMORALEJAS · Libro de cuentos de Daniel Eduardo San Martín
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EL SOLDADO FANFARRÓN Y LA COMEDIA LATINA

© 1997 by Daniel San Martín

Introducción

El objetivo que se propone este trabajo es señalar en la comedia El soldado fanfarrón, de Plauto, algunos aspectos generales de la comedia latina. La comedia latina toma como fuente a la comedia nueva griega, por lo que no va a ser difícil encontrar en El soldado fanfarrón algunos de los tipos populares que introdujo la comedia media -anterior a la media-, como el esclavo ingenioso -un esclavo con características de pícaro-, el parásito como entorno del poderoso y el cocinero. No sucede lo mismo con el coro, ya perdido en la comedia latina, pero sí con el prólogo, que se expone en la segunda escena de la obra. La trama, como ya era usual en la comedia media, es de carácter privado, y el asunto, como ya fue característico en la comedia nueva, amoroso. Vamos a encontrar en el texto marcas que nos señalan el carácter de espectador que era usual en el público de la comedia latina, así como también las convenciones de situar el espacio en Grecia y utilizar nombres griegos, excepto para los dioses, que se mencionan según sus nombres latinos. Como es esperable por tratarse de una comedia, la situación de desdicha planteada al inicio de la obra, se transformará para terminar en dicha al final de la misma.

Miles gloriosus

El soldado fanfarrón consta de cinco actos. En el primero, que consta de una escena, se nos presenta a dos personajes: el militar que da nombre a la obra, Pirgopolinices, y un parásito de su entorno, que lo elogia prodigosamente. En "aparte" lo llama embustero y jactancioso, y justifica sus propias mentiras en su necesidad de comer. Lo elogia con tal desmesura que lo hace incluso adelantándose a lo que va a escuchar. Sin embargo el militar ni siquiera sospecha de la burla. En esta escena, el parásito realiza la suma de los enemigos que el militar -Pirgopolinices- supuestamente había matado en un día determinado. Ya los números eran exagerados en sí: 150, más 100, más 30, más 60; pero no conforme con esto, en lugar de dar la cifra de 340 enemigos que sería el resultado de sumar esos números, cuenta un total de 7000 enemigos muertos por Pirgopolinices en solamente un día. A esta exageración de la exageración por parte de su adulón parásito, el militar contesta: «…muy bien llevas la cuenta». El parásito, subrayando su interés, dice para sí mismo: «Los panecillos dorados me inspiran». Esta situación de dependencia con respecto al sustento es también señalada por el mismo Pirgopolinices, quien llega a decirle en esta escena -la única en la que aparece el parásito-: «Mientras te portes como hasta ahora tendrás qué comer…».

De esta manera, utilizando al tipo popular del parásito, ya usual desde la comedia nueva, Plauto nos presenta una importante característica de la personalidad de Pirgopolinices, uno de los principales personajes de la obra.

Otro de estos tipos, el del esclavo ingenioso, lo encontramos en la escena siguiente, la primera del segundo acto. Su nombre es Palestrión y es quien expone el prólogo, en el que cuenta cuál es la situación hasta ese momento y anuncia los planes a seguir inmediatamente para revertirla, lo que en parte significa volver a una situación original.

En esta escena ya encontramos marcas que indican que la obra no se dirige a lectores sino a espectadores. Se llama la atención al público sobre lo que se va a decir, anuncia que va a contar el argumento y pide que salgan quienes no estén interesados en prestar atención. Algo que considero indicación de lo mismo, es a las repeticiones sobre puntos necesarios para no perderse en el desarrollo de la obra. Por ejemplo: El esclavo da las indicaciones al vecino del militar de lo que dos mujeres deben hacer. El presentarse estas dos mujeres en escena, Palestrión quiere comprobar si estas han entendido lo que deberán hacer, y les hace repetir todo lo que ya el público escuchó cuando él mismo dijo estas cosas al vecino del militar, que por otra parte es exactamente lo que irá sucediendo a continuación. Esto de ir explicando insistentemente lo que está por suceder, cosa que se va dando a lo largo de la obra, nos muestra no solamente que está dirigida a un público espectador, sino también las condiciones de este público, que es dable imaginar en un clima de no entregar toda su atención al espectáculo (aunque esto también estaría relacionado con la extensión de la obra). Además hay oportunidades en las que los personajes se dirigen directamente al público, como por ejemplo en la escena cuatro del segundo acto, en la que un muchacho al servicio de Pirgopolinices dice: «Os pido por lo que más queráis que no digáis nada». Otra señal evidente de que no está escrita para un lector es el parlamente final, en el que un actor dice: «¡Aplaudidnos!».

Como síntesis tenemos que Pirgopolinices, el militar fanfarrón, logró la posesión contra su voluntad de Filocomasia, que era la amante de un joven ateniense, trasladándola a Éfeso. Además compró como esclavo al ya mencionado Palestrión, al que obtuvo de unos piratas que lo habían capturado. Casualmente, Palestrión era sirviente del joven ateniense amante de Filocomasia, ahora mujer por la fuerza de su nuevo amo. El resto casi es esperable: el ingenioso esclavo se convierte en el principal artífice para que Filocomasia y el joven ateniense se reúnan y regresen a Atenas, para que quien había ocasionado esta situación quede burlado y castigado y, como premio a su ingenio y su fidelidad a su primer amo, para él mismo convertirse en liberto.

Vemos en esto lo que ya habíamos mencionado con respecto a que la trama es de carácter privado y el asunto amoroso (las cuestiones políticas son dejadas de lado). En La escena romana podemos leer que Menandro tomó el tema del amor porque «las condiciones políticas existentes tornaban inadecuados todos los temas excepto el de la vida doméstica» y, necesitando «un asunto que tuviera en sí mismo fuerza impulsora y proporcionara las complicaciones y el final satisfactorio que son necesarios en una comedia», encontró al amor como el tema que respondía a estas exigencias. En El soldado fanfarrón es el amor entre Filocomasia y el joven ateniense el que justifica y da origen a toda la trama de la obra, y es lo que da oportunidad al ingenio de Palestrión, un móvil imprescindible para crear las situaciones que apelen al sentido de lo gracioso y al interés por la intriga del público de la gente común de Roma de quienes, probablemente, Plauto dependiera para su sustento.

En la escueta síntesis hecha arriba queda fijado el espacio fuera de Roma: en Grecia. Plauto no veía apropiado situar en Roma sus comedias, pero sí se utilizaban los dioses latinos. En esta obra se menciona a Neptuno, Júpiter y Marte, además de Venus, de quien el militar dice ser nieto, justificado en una belleza que los demás personajes halagan pero no ven. En los personajes sí se utilizan nombres griegos, siguiendo es esto la modalidad de no cambiar el lugar de desarrollo, manteniendo el de la comedia griega que adapta.

(Es necesario decir que, aunque a veces se las llame así, no se trata de traducciones, hablando estrictamente; si bien Plauto seguía el argumento original, a veces dejaba de lado alguna escena y ampliaba otras. El original griego de Miles Gloriosus es Alazon, de autor desconocido.)

Con respecto al coro, en El soldado fanfarrón no encontramos nada que se le parezca, como es general en toda la comedia latina.

Conclusiones

Encontramos en la comedia de Plauto los siguientes aspectos generales de la comedia latina, la mayoría de los cuales destacan que esta tomó como fuente a la comedia nueva griega:

Los tipos populares que introdujo la comedia media están en Palestrión, el esclavo ingenioso, Artotrogo, el parásito y Carión, un cocinero que aparece en la anteúltima escena de la obra.

No hallamos coro ni grupo alguno que lo reemplace, como se ha dicho que es característico de la comedia latina.

Sí encontramos un prólogo, que no está puesto al principio de la obra, sino en su segunda escena, y en boca de un esclavo.

La trama no excede lo privado.

El asunto principal que posibilita la dinámica de la trama es de carácter amoroso, lo que ya se encontraba en la comedia nueva.

El carácter del público se pudo rastrear en el prólogo, cuando quien lo enuncia se dirige a él, en las reiteradas aclaraciones con respecto a lo que está por suceder, y en otras oportunidades en las que un personaje se dirige directamente al público.

También ubicamos en El soldado fanfarrón el uso de nombres y lugares griegos, pero no así con respecto a los dioses, ya que solamente hayamos dioses latinos.

También se cumple al final el plan de restaurar la situación a la de dicha, cosa común en toda comedia, al poder regresar Filocomasia y su amante a Atenas.

 
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