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Los vaivenes del desamor en una poesía exquisita.
Contra la Histeria (Poemas de desamor) · by Daniel Eduardo San Martín
La más ajustada expresión del desamor.
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AMORALEJAS · Libro de cuentos de Daniel Eduardo San Martín
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UNA LECTURA SOBRE HIJO DE HOMBRE, DE AUGUSTO ROA BASTOS, by Daniel San Martín.

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Otro abordaje que me sentí inclinado a hacer del texto fue el de especificar, en lo posible, la fechas de los sucesos narrados y, cuando esto no fuese posible, los antes y los después relativos entre estos sucesos. Mi interés en abordar este punto se vio estimulado por algunas contradicciones que se encuentran al respecto en la narración. El mismo Vera hace una advertencia en el capítulo I, donde se refiere a la historia del sobrino leproso que contaba Macario Francia:

«La contaba cambiándola un poco cada vez. Superponía los hechos, trocaba nombres, fechas, lugares, como quizá lo esté haciendo yo ahora sin darme cuenta, pues mi incertidumbre es mayor que la de aquel viejo chocho...»

Ese "ahora" de la narración se situaría a partir de 1935, ya que él hace una descripción de su pueblo natal, Itapé, al que no habría vuelto hasta después de la guerra paraguayo-boliviana de 1932, la cual duró tres años. Suponiendo que esto sea así, el personaje Vera es narrador desde sus 30 años o más, a excepción del capítulo VII, redactado en forma de diario, que podría considerarse escrito al tiempo de los sucesos que narra, cuando Vera tendría 27 años de edad.

Este cálculo se hace tomando como referencia la fecha de la guerra y la del año 1910. El 18 de mayo de ese año pudo verse desde la tierra el paso del cometa Halley; Vera dice tener 5 años cuando eso sucede («Me acuerdo del monstruoso Halley, del espanto de mis cinco años»), lo que ubica su nacimiento entre mayo de 1904 y el mismo mes de 1905.

Gaspar Mora se recluye en el monte con anterioridad al paso del cometa, una cantidad de tiempo que no podemos precisar: «Pasaron meses, tal vez años», desde que Mora se recluyó hasta que un hachero trajo al pueblo noticias de él. Durante un tiempo, también impreciso, le llevaban alimentos, hasta el momento del cometa. Días después lo encontraron: «Estaba muerto, de varios días».

Esto pone una fecha, 1910, no sólo a la muerte de Mora, sino al nacimiento de su "hijo", el Cristo Leproso.

Más difícil es establecer el año en el que Vera se dirige a Asunción a iniciar su carrera militar, viaje en el que ve por primera vez Sapukai. Para esto nos guiamos con la fecha del levantamiento agragrio, justamente el de 1912. En el capítulo III Vera escucha una conversación entre hombres dentro del tren. Al atardecer están llegando a Sapukai y uno de ellos brama: «¡Allí están los rastros de la revolución!». El mismo hombre dice lo siguiente:

«No sé por qué no hacen el trasbordo al llegar. Por lo menos, mientras terminan de arreglar el terraplén. No costaría nada, ¡caramba digo! Así desde hace más de cinco años. Desde que está allí el agujero ese.»

"El agujero ese" era producto del modo de reprimir el levantamiento de 1912, lo que debería hacernos pensar que esas expresiones son dichas en 1917 al menos.

Sin embargo los cálculos dan distinto en el capítulo IV, el que narra cómo Casiano Jara, padre de Cristóbal Jara, tras participar en el levantamiento agrario y lograr escapar de la represión, se engancha junto con su esposa Natividad para trabajar en los yerbales, en donde pasan dos años, al final de los cuales nace Cristóbal.

«Casiano Jara y su mujer Natividad llegaron a Takurú-Pukú (...) un poco después de aplastado el levantamiento agrario del año 1912...»

Este "poco después" nos permite pensar que Cristóbal Jara nació en 1914 ó 1915. Sin embargo, en el capítulo V el narrador propone una sincronía, si bien la relativiza con un "acaso": que el nacimiento de Cristóbal Jara es casi coincidente con aquel atardecer que junto a Damiana Ávalos se detuvieron en Sapukai, "más de cinco años después de 1912".

Entonces el cálculo no es coincidente, ya que sumando a la fecha del levantamiento los dos años de los yerbales estamos en 1914 ó 1915, pero sumando los "más de cinco" estaríamos en 1917 ó 1918.

Podríamos pensar, simplemente, que no tienen por qué coincidir las fechas entre esa parada en Sapukai por parte de Vera y el nacimiento de Jara en Takurú-Pukú, pero aún así hay dificultad. En el capítulo V vemos a Vera confinado a Sapukai, como ya habíamos dicho; aquí es donde conoce a Jara, y menciona el tiempo que transcurrió desde que los padres de éste lograron escapar de los yerbales y llegar a Sapukai, dos sucesos casi coincidentes con el nacimiento de Jara. En la p.127 de la edición que manejo dice: «Sólo que habían comenzado veinte años atrás», cuando se refiere al regreso de los padres de Cristóbal y el inicio de empezar a mover ese vagón hacia la selva. Tres páginas después, cuando sugiere la sincronía ya mencionada, insiste en esta cantidad de tiemp: «A veinte años de aquella noche...», lo que puede tomarse, en este caso, contado también desde su noche en Sapukai con Damiana Ávalos y los demás pasajeros. Pero si sumamos veinte años a estas fechas, en cualquier caso nos da la de 1934 o posterior, lo que es contradictorio con el momento narrado, previo a la represión del foco rebelde que el mismo Vera había delatado. Como sabemos, por estar complicado con estos hechos Vera es preso desde el 1º de enero de 1932 en Peña Hermosa, por lo que no puede haber conocido a Jara dos años después, en nuestro cálculo más conservador.

Finalmente, queda por estimar que Miguel Vera murió joven, según sacamos de cruzar su relato y la carta de la doctora Monzón. Él muere ya teniendo a su cuidado a Cuchuí, hijo de Crisanto Villalba. Villalba vuelve a Itapé un año después de finalizada la guerra, ya que pasó este tiempo en Asunción. Esto nos da 1936. El tiempo que va desde su regreso hasta que es enviado a Asunción para tratamiento psiquiatrico no parece ser largo, sino más bien lo contrario. Incluso, lo último que Vera escribe es con respecto a sus planes de enviar a Villalba a Asunción y hacerse cargo de Cuchuí, cosa que efectivamente sucede, según nos enteramos por la doctora Rosa Monzón en su carta. Ella menciona un «Después de unos años» que va desde la muerte de Vera, cuando Cuchuí seguía siendo un niño, y la publicación de los manuscritos de Miguel Vera. No tenemos exactitud entonces, pero podemos decir que la fecha de nacimiento del personaje es 1904 ó 1905, y que su muerte se produce a partir de 1936.

Las de Cristóbal Jara, el otro personaje que he tenido más en cuenta en este trabajo, serían 1914 ó 1915 para su nacimiento y 1932 ó 1933 para su defunción, alrededor de los 17 ó 18 años (es más verosímil que hacer coincidir el nacimiento de Jara más de cinco años después del levantamiento).

Por los motivos que expliqué en las primeras páginas del trabajo, este modesto relevamiento temporal no fue realizado para sostener hipótesis alguna, por lo que no me propongo en este momento ninguna conclusión que la sostenga.

En la primera parte, la relativa a la oposición entre Jara y Vera, sin embargo, fue surgiendo una, a saber: que puede realizarse una lectura psicoanalítica de los personajes, haciendo hincapié en la posibilidad de responsabilizarse y llevar adelante, en la acción, el deseo.


BIBLIOGRAFÍA

Roa Bastos, Augusto. Hijo de hombre (1960). Barcelona, Ed. Seix Barral, colección Literatura contemporánea, 1985.

Foucault, Michel. Microfísica del poder (1976). Edición en español de 1978. Sin otros datos de edición.

Eagleton, Terry. Una introducción a la teoría literaria (1983). Traducción de José Esteban Calderón, Ed. Fondo de Cultura Económica, colección Lengua y estudios literarios, Madrid, 1993.

Lacan, Jacques. Seminario 7: La ética del psicoanálisis. Cap. XXIV, apartado 3, pp 379 a 384 (1959-60). Editorial Paidós, Buenos Aires, 1995.

 
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